“Yo soy un tipo que me quejo si tengo que hacer fila para llegar a primera clase en un vuelo”, dice. Y es que es no es un cineasta de esos que hacen documentales para National Geographic, comenta. Mucho menos es de aparecer frente a la cámara. Orsini trabajó proyectos televisivos en cadenas estadounidenses como Telemundo, Fox y Warner Brothers. Su idea de pasarla bien es andar con una copa de champán y una cama cómoda. Sin embargo, el día que salía el viaje hacia Etiopía, el director del proyecto, su socio, se enfermó. “Me senté al lado en su cama y le dije ‘Déjame ver si entiendo bien, tengo que ir a un país del tercer mundo para grabar un filme’ ”, recuerda. Accedió sin saber que terminaría frente a las cámaras, pues la presentadora, cuenta, tampoco pudo montarse en el avión porque se torció un tobillo subiendo al vuelo. Y así llegó a África. “Era como ‘Survivor’ ”, dice al revelar que entonces no tenía idea de qué iba hacer con el equipo de trabajo. “Teníamos que tener personas con pistolas siempre”, expresa en su español atropellado y gracioso que aprendió en su hogar, mientras su familia militar viajaba por Corea y otros países. Pero al destacar su experiencia en Etiopía, el puertorriqueño no habla de violencia. Todo lo contario, resalta la belleza natural, la cultura etíope, la gente y su espiritualidad. “Las fronteras de Etiopía estuvieron cerradas por mil años”, detalla del viaje en el que aprendió a vivir con poco. Alguien le dijo que cuando empezó el filme lo detestó, pero al final admiró su trabajo porque cambió como persona. Y aunque, no estaba muy motivado a viajar a Etiopía, terminó queriendo el país. Además, la película sirvió como piloto para “The No Go’s”, un programa sobre los sitios peligrosos donde advierten no viajar. Pero tras su experiencia africana ha decidido ir a grabar a algunos de esos sitios, como Palestina, Líbano y Jordania. |